octubre 26, 2021

Cómo elaborar un plan de Prevención de Riesgos Laborales

El Plan de Prevención, lejos de ser un documento más, pretende ser una HERRAMIENTA DE TRABAJO que permita la implantación e integración de la prevención en la empresa, al establecer los objetivos, los medios para alcanzarlos y las responsabilidades de cada uno dentro de la organización.

Las recientes actualizaciones y reformas legislativas en el marco de la prevención de riesgos laborales refuerzan la necesidad y el deber empresarial de integrar la prevención en la empresa, en todas sus actividades y niveles jerárquicos, a través de la implantación y aplicación de un Plan de Prevención.

Dicho Plan debe contemplar la estructura organizativa de la empresa, la política en materia de prevención, las responsabilidades, funciones, prácticas, procedimientos y recursos necesarios para el desarrollo de las actuaciones preventivas, así como la programación de las actuaciones previstas en materia de seguridad y salud laboral y el seguimiento que se va a efectuar de cada una de ellas.

A partir de él, los instrumentos esenciales para su gestión y aplicación serán la evaluación de riesgos y la planificación de la actividad preventiva. De ambas, y de los requisitos establecidos por la legislación, se derivan el resto de actuaciones preventivas que debe llevar a cabo la empresa.

  1. Antes de elaborar el Plan :

¿Quién puede hacerlo?
Cualquiera dentro de la organización. No es necesario disponer de una formación específica en materia de prevención, aunque siempre es aconsejable contar como mínimo con el Nivel Básico de prevención y, sobre todo, tener un profundo conocimiento del funcionamiento de la empresa, a nivel organizacional y de producción.

Lo imprescindible:
Un buen Plan de Prevención requiere, como punto de partida, el compromiso por parte de la Dirección de la empresa con la Seguridad y Salud en el trabajo. La Dirección es quien elaborará o designará a la persona o personas que se encarguen de su redacción, y quien establecerá los recursos que se van a dedicar a la gestión de la prevención.

2. Durante la elaboración

Consulta y participación :
Los trabajadores, como parte fundamental e implicada en la prevención y en el propio Plan, deben contribuir y ser consultados sobre la implantación y aplicación del mismo.

3. Una vez aprobado

El Plan implica a todos los niveles jerárquicos de la empresa, y por tanto debe ser conocido por todos los trabajadores de la misma. De esta manera conocerán sus responsabilidades, sus funciones, la política de prevención de la empresa y el alcance de las diferentes actuaciones.

El Plan de Prevención, como el resto de documentación en materia de seguridad y salud, estará a disposición de la autoridad laboral, sanitaria y de los representantes de los trabajadores.

4. Situaciones particulares

Toda empresa debe tener un plan de prevención. En general, cada empresa dispondrá de uno individual, pero pueden darse algunas situaciones particulares.

  • Empresas que comparten estructura organizativa y/o centro de trabajo: Hay organizaciones que agrupan empresas que trabajan con los mismos procedimientos y que comparten partes de la organización (dirección, recursos, etc) y/o centro de trabajo. En este caso es posible elaborar un plan de prevención para la organización y que sea funcional para todas las empresas a las que engloba, concretando en los procedimientos las particularidades de cada uno.
  • Empresa con varios centros de trabajo: Es posible que los centros que actúan independientemente y de manera diferenciada del resto de la organización dispongan de su propio plan de prevención.

En cualquier caso, estas situaciones deben quedar debidamente reflejadas tanto en la portada como en los apartados que reflejan la estructura y funcionamiento de la organización.

Independientemente de los posibles cambios que tengan lugar en la organización, periódicamente debe revisarse y actualizarse el plan. La empresa establecerá un periodo máximo de vigencia (se recomienda una revisión anual).

La empresa debe disponer de una evaluación inicial y su correspondiente planificación. Ésta debe establecer los riesgos comunes a todos los puestos de trabajo (evaluación general) y los específicos a cada tarea (evaluación por puesto de trabajo). Si se dispone de diferentes centros de trabajo, debe haber una evaluación y planificación para cada uno de ellos y, si no se dispone ya de la evaluación, se planificará la fecha en la que se llevará a cabo.

La evaluación debe reflejar la situación real de la empresa, por lo que debe actualizarse:

  • Cuando se produzcan cambios en algún puesto de trabajo.
  • Cuando se cree un nuevo puesto de trabajo (evaluación inicial).
  • Cuando se introduzcan nuevas tecnologías o equipos.
  • Cuando algún puesto sea ocupado por un trabajador especialmente sensible, cuyas
  • características le puedan hacer más susceptible a determinados riesgos.
  • Periódicamente: La empresa debe establecer un periodo mínimo en el cual, si no se ha dado alguna de las circunstancias anteriores, se revisará la evaluación y planificación, con el fin de verificar los contenidos y poder aplicar cambios tecnológicos en las medidas preventivas, novedades legislativas, etc. Se recomienda un periodo de revisión de 2 años.

Se debe designar a un responsable, una persona con la formación y cualificación necesaria para hacer un seguimiento de las medidas previstas en la evaluación, y que se encargue de cumplimentar la planificación preventiva, dejando constancia de las medidas adoptadas, fechas de ejecución, etc. También deben indicarse los recursos económicos y materiales que se le van a dedicar.

En cuanto a la metodología, existen multitud de métodos validados y utilizados para evaluar los riesgos y planificar las medidas preventivas. Cada empresa, técnico o servicio de prevención puede utilizar un método diferente, del que se deberá dejar constancia.

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