junio 26, 2022
El supervisor como líder de seguridad no puede trabajar mediante un enfoque reactivo, implicando solamente respuestas a peticiones de ayuda, la proactividad es clave. El régimen de supervisión debe diseñarse y organizarse como parte de propio sistema activo de gestión de control.

El supervisor como líder de seguridad, tendrá que estimular a su equipo a trabajar juntos en la consecución de los objetivos de salud y seguridad del grupo. El papel comprende el liderazgo del equipo, actividades del tipo charlas “tool-box”, “Coaching”, instrucciones al equipo y ejercicios para la resolución de problemas. Implica adiestramiento y asesoramiento para estimular y ayudar a conseguir la participación de todos los miembros del equipo. Un objetivo particularmente importante es lograr que aumente el conocimiento sobre los riesgos presentes en el trabajo del equipo, así como la forma de eliminarlos o controlarlos.

Dentro del grupo de trabajo tenemos diversidad de actitudes, de experiencias, de antigüedad en la actividad, por lo tanto, los niveles necesarios de mayor o menor supervisión deben ser materia de una consideración positiva de gestión y de toma de decisiones. El nivel apropiado de supervisión depende de los riesgos en juego y del nivel de competencia de los trabajadores para identificarlos y tratarlos. No obstante, los trabajadores nuevos, en periodo de formación, realizando trabajos que presenten riesgos especiales o enfrentándose a situaciones nuevas, van a necesitar más supervisión que otros.

La importancia de la comunicación efectiva

 Para asegurar que se cumplen adecuadamente las normas y procedimientos, siempre se requerirá y se debe asegurar un buen control del cumplimiento de éstas mediante una comunicación efectiva.

El supervisor como líder de seguridad no puede trabajar mediante un enfoque reactivo, implicando solamente respuestas a peticiones de ayuda, la proactividad es clave. El régimen de supervisión debe diseñarse y organizarse como parte de propio sistema activo de gestión de control. Debe prestarse especial atención a los problemas de los trabajadores que trabajan solos, trabajo compartido, a tiempo parcial, a los contratistas y a la continuidad en los cambios de turnos.

Los supervisores como líderes de seguridad y sus equipos de trabajo necesitan ejercitar la prudencia y el buen juicio, por ejemplo, cuando toman decisiones, cuando se solicita ayuda o asesoramiento, cuando se informa sobre riesgos o cuando se detiene un trabajo al considerar muy peligrosa su continuidad. De todos modos, se debería ejercitar la prudencia dentro del marco de control establecido a los niveles más altos de la organización.

Rol de la Gerencia General

Aunque la autoridad para actuar es de los supervisores y trabajadores individuales, no puede delegarse la responsabilidad final en el cumplimiento de los deberes legales. Se deduce que la Gerencia General debe asegurarse de que, aquellos ejercen la prudencia y el buen juicio, son competentes para hacerlo y tienen el entrenamiento e instrucciones claras.

El trabajo en equipo y la comunicación efectiva normalmente aumenta la prudencia de los supervisores y del resto de trabajadores. En situaciones en las cuales los supervisores adquieren más responsabilidades, necesitan llegar a familiarizarse con los nuevos riesgos y saber cómo están relacionados con las actividades del equipo en conjunto y de otras áreas.

Por lo tanto, un aumento en la prudencia y responsabilidad del supervisor necesita ir acompañado de suficiente entrenamiento y experiencia para desarrollar su capacidad de enjuiciamiento sobre los conceptos importantes en salud y seguridad del equipo bajo su responsabilidad.

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